Sentimientos de tristeza, dolor emocional, falta de motivación… En el sentido común, hay una asociación entre estos sentimientos y estar deprimido, y en la presencia de estos sentimientos muchas veces surge la duda sobre si uno tiene o no depresión.
Al final, ¿qué es la depresión?
La depresión es un trastorno del estado de ánimo común que, según estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta al 5% de los adultos en todo el mundo y es la primera causa mundial de discapacidad. Es más prevalente en las mujeres (6%) que en los hombres (4%), y se estima que más del 10% de las mujeres embarazadas y de las mujeres en el puerperio experimentan depresión.
Un episodio depresivo implica un estado de ánimo deprimido (en que se experimenta sentimientos de tristeza, irritabilidad, sensación de vacío) y una marcada disminución del interés o placer en casi todas las actividades. Los síntomas pueden variar entre las personas, y conllevan cambios importantes en el apetito o el peso, alteraciones del sueño, fatiga o pérdida de energía, disminución en la capacidad para pensar, concentrarse o tomar decisiones, sentimientos de inutilidad, baja autoestima, culpabilidad excesiva, falta de esperanza acerca del futuro y pensamientos de muerte recurrentes. Estos síntomas abarcan la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos 2 semanas, causan un malestar emocional significativo y repercuten en el funcionamiento social y laboral de la persona.
Es importante mencionar que algunos de estos síntomas pueden ser observados en casos en que la persona sufre un duelo o una pérdida significativa y se consideran una respuesta emocional normal y esperada en este tipo de situaciones, sin llegar a ser un episodio depresivo. Asimismo, un episodio depresivo es distinto de las variaciones habituales del estado de ánimo que cada persona puede experimentar.
La depresión resulta de interacciones complejas entre factores psicológicos, sociales y biológicos y no tiene una causa única conocida. Hay factores de riesgo conocidos como la inactividad física, el abuso de alcohol, circunstancias personales adversas, como eventos traumáticos, luto, desempleo.
Se recomienda buscar ayuda en caso de presentar síntomas depresivos, hay tratamientos eficaces para el trastorno, como la psicoterapia o la medicación. Los tratamientos psicológicos son el tratamiento de primera elección contra la depresión, e incluyen la activación conductual, el tratamiento para resolución de problemas y la psicoterapia interpersonal.
Recomendaciones de autocuidado en caso de depresión:
- Busca estar activ@ físicamente y, si puedes, practica algún deporte. Si todavía no has encontrado un deporte que te guste, dar un paseo es suficiente. Sé que al principio puede costar muchísimo, pero es algo fundamental para que empieces a sentirte bien. Acuérdate de esta máxima: mente sana en cuerpo sano.
- Conecta con personas queridas, busca el contacto con la familia y los amigos. Sé que muchas veces solo querrás aislarte, pero la conexión emocional es sanadora y te ayudará a nutrir tu autoestima.
- Hable con una persona de confianza sobre tus sentimientos. Puede que te avergüences de estar pasándolo mal, pero recuerda que enseñar tus vulnerabilidades no te hace débil, sino que te hace humano. Además, la gente suele sentirse muy bien cuando tienen la oportunidad de ayudar a los demás, no dejes que el pensamiento negativo de ser una carga te impida compartir lo que te pasa con los demás.
- Haga cosas que solías disfrutar y cultiva tus hobbies. Aunque te sientas desmotivad@, considera que involucrarte en actividades placenteras es un aspecto clave para generar tu bienestar emocional.
- Intenta alimentarte bien y tener una buena rutina de sueño. Sé que puede que te sientas muy cansad@ y no te veas capaz de tener hábitos sanos, pero comprometerte con el cuidado de tu cuerpo te ayudará a reencontrar tu equilibrio.
- Evita consumir alcohol y otras drogas. Aunque necesites algo externo que te proporcione placer o que te haga olvidar los problemas, estas sustancias sólo contribuirán para empeorar el desequilibrio en tu estado emocional.
- Busca ayuda profesional. Aunque te cueste dar este paso o que te sientas desesperanzad@, date una oportunidad de ponerte en manos de un profesional que guíe tu proceso de mejora y te ayude a recuperar tu bienestar y felicidad.
Cómo afrontar a los pensamientos suicidas:
- Acordate de que no estás sol@, no eres la única persona en el mundo que está pasando o ha pasado por esto, otros como tu pasaron por lo mismo y encontraron ayuda. Busca fuerza en el ejemplo de los otros para seguir adelante, si otros lo consiguieron es porque también hay esperanza para ti de superarlo.
- No tomes ninguna acción en el primer momento. Los pensamientos no tienen que convertirse en acción y, en esta situación, tomar acción sería dar una solución permanente y definitiva para un problema temporal. El suicidio no es la unica solución al dolor, aunque no lo puedas ver en este momento, hay otras soluciones para dejar de sufrir.
- Explica a alguién de confianza cómo te sientes. Compartir tus pensamientos y sentimientos te ayuda a sacar lo que llevas dentro y a que estas emociones te dejen de oprimir.
- Busca ayuda profesional. Al pedir ayuda a un psicólog@, médic@ o trabajador@ de la salud aprenderás estrategias para manejar tus pensamientos y sentimientos y para facilitar que tus emociones cambien.
- Si crees que hay un peligro a corto plazo de hacerte daño, póngase en contacto con un servicio de emergencia o con una línea de atención telefónica para situaciones de crisis.
El Ministerio de Sanidad de España promueve la línea telefónica 024 de atención a la conducta suicida, que es un servicio de alcance nacional (accesible desde todo el territorio nacional), gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.